La vocación de Dios

La vocación de Dios: Itinerario de un misterio

La palabra itinerario quiere decir camino, proceso. Señala un punto de partida, un recorrido y un punto de llegada. En el caso del acompañamiento, desde el punto de vista teológico, se trata del itinerario que sigue el misterio de la vocación de Dios. A lo largo de la historia de la salvación, hasta el acontecimiento de Cristo y sus apóstoles, podemos ver cómo Dios acompaña a los hombres en todo momento y de diversas maneras. A través de los textos que en seguida veremos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, observaremos cómo Dios no sólo llama y envía, sino que también forma y acompaña hacia la realización de la misión encomendada.

Acompañamiento en el Antiguo Testamento

Dios ha querido hacerse presente al hombre y se le ha revelado de forma asequible para que pudiera reconocerlo. Su presencia no es la de un Dios estático, que no habla porque ni ve ni entiende (cf. Sal 115, 3-7, 135), sino que es la presencia de un «Dios vivo» (Jos 3,10; Sal 42,3) que está en medio de los hombres, que con su presencia los orienta, los guía y acompaña.

La naturaleza, el mundo, lleva al hombre a descubrir a Dios porque «su espíritu imperecedero está en todas las cosas» (Sab 12,1) y porque su amor envuelve todas las criaturas: «Amas a todos los seres y nada de lo que hiciste aborreces… Cómo podría subsistir cosa que no hubieses querido» (Sab 11,24).

La Sagrada Escrituraes el testimonio fiel de las huellas del acompañamiento de Dios a su pueblo Israel a través de la historia. «Dios pide una respuesta total en la fe. El hombre no sabe a qué se compromete, el futuro se le presenta incierto. Se explica que el llamado titubee y tema, pero también tiene la certeza de que Dios permanecerá con él con tal fidelidad que podrá contar siempre con ella».

Israel ciertamente tiene conciencia clara de que Dios está en medio de él. Es el «Dios-con-nosotros» (Is 7,14), que ha elegido a Sión para vivir en ella (Sal 132, 13-14; 68,17; 2Sam 5,9). Pero no es menos fuerte su conciencia de que Dios le acompaña con su presencia de Padre y de guía: «Yahvé, vuestro Dios, que marcha a vuestro frente, combatirá por vosotros, como visteis que lo hizo en Egipto, y en el desierto, donde has visto que Yahvé tu Dios te llevaba como un hombre lleva a su hijo, a todo lo largo del camino que habéis recorrido hasta llegar a este lugar… que era el que os precedía en el camino» (Dt 1,31-33).

Dios, que vive en lo alto del cielo, está presente en el arca de la alianza (Ex 40,34; 1Re 8,10). Y allí donde está el arca, Yahvé se encuentra siempre presente: cuando se levanta el arca para continuar su marcha por el desierto, Yahvé se levanta con ella para ir delante de Israel; y cuando la vuelven a colocar en algún lugar, allí Yahvé vuelve a sentarse (Núm 10, 33-34; 1Sam 4,7).

Son también signos claros de este acompañamiento la columna de nube y la columna de fuego: «Yahvé iba al frente de ellos de día en columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en columna de fuego para alumbrarlos, de modo que pudiesen marchar de día y de noche. No se apartó de ellos» (Ex 13,21-22; Sal 78,14; 105,39).

Con la imagen del pastor, no muy frecuente en el Antiguo Testamento, pero sí densa y expresiva, ha expresado tambiénla Sagrada Escrituraeste acompañamiento de Dios a su pueblo. Se habla de Yahvé como pastor porque se ha comportado con Israel «como un pastor que apacienta su rebaño, recoge en brazos los corderitos, en su seno los cuida y trata con cuidado las paridas» (Is 40,11), porque «guió a su pueblo como ovejas» (Sal 80,2), «como a un rebaño en el desierto» (Sal 78,52s) y así lo sigue haciendo (Sal 80,2) «pues el que tiene piedad de ellos los conducirá a los manantiales de agua» (Is 49,10).

Para llevar a cabo este acompañamiento, Dios suscitó hombres del pueblo, que fueran sus mediadores. Igual que Yahvé no abandonó a los padres del pueblo, a Abraham, Jacob, Moisés (Gn 17,7; 26,24; 28,15; Ex 3,12), también gozarán de su asistencia Josué (Jos 1,5s), Gedeón (Jue 6,16), David (2Sam 7,9), los profetas (Jer 1,8.19; etc.) y todos los que a lo largo de la historia deberán dirigir al pueblo en nombre de Yahvé. No actuarán al margen de Dios, su palabra será la palabra de Yahvé (Jer 1,9; 15,19; Is 6,6; Ez 3,1). Serán instrumentos personales de Dios en su deseo de dirigir y acompañar al pueblo. El pueblo reconocerá su abandono y desorientación cuando se ve sin la presencia y asistencia de estos hombres carismáticos (Dan 3,38; Lam 2,9; Sal 74,9).

Son muchas las ocasiones en que el pueblo no sigue a esos líderes, hombres de Dios, y rechaza su palabra que es palabra de Yahvé. Y surgen además quienes sin el Espíritu de Yahvé se atreven a profetizar y desorientan al pueblo y lo llevan a la ruina.

Ante esta situación, los profetas anunciarán un profeta y mediador definitivo, un signo permanente de la presencia y guía de Dios: «Yo les suscitaré de en medio de sus hermanos, un profeta semejante a ti, pondré mis palabras en su boca y él les dirá todo lo que yo les mande» (Dt 18,15, referido explícitamente a Jesús en He 3,22; 7,37s).

Pero los profetas se atreven a ir más allá aún y apuntan a la superación de toda mediación. Yahvé se hará con el rebaño, lo pastoreará y velará por él (Ez 34,11s). Dios no necesitará mediaciones porque establecerá una alianza con cada hombre. Hablará al corazón de cada uno y el hombre le reconocerá: «Pondré mi ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo; ya no tendrán que adoctrinar más el uno a su prójimo y el otro a su hermano, diciendo: ‘conoced a Yahvé’, pues todos ellos me conocerán, del más chico al más grande – oráculo de Yahvé -» (Jer 31,31-34).

PROYECTO AMAZONÍA

El Proyecto Integral se entiende en el sentido de tomar en consideración las riquezas de la biodiversidad y de la naturaleza, hoy agredidas sistemáticamente, y la diversidad de pueblos y culturas que están amenazados. Se trata de continuar anunciando el Evangelio  en clave franciscana a las poblaciones amazónicas, como se hace en ese territorio desde el siglo XVI, pero con un compromiso y una atención particular hacia la creación como casa de todas las creaturas y con el apoyo a las poblaciones más frágiles y amenazadas. En ese contexto, la evangelizacián está necesariamente ligada a la defensa de los derechos humanos y de la misma naturaleza. No es posible aceptar “que la obra de evangelización pueda o deba olvidar las cuestiones extremadamente graves, tan agitadas hoy día, que atañen a la justicia, a la liberación, al desarrollo y a la paz en el mundo. Si esto ocurriera, sería ignorar la doctrina del Evangelio acerca del amor hacia el prójimo que sufre o padece necesidad” (EN 31). Nuestro Ministro general, Fr. JosÈ R. Carballo, pide a los Ministros y Custodios de la Orden, y particularmente a los de AmÈrica Latina, de crear en sus Entidades la conciencia sobre la importancia de la Amazonía para la humanidad y de sostener con hermanos idóneos la Iglesia y las Entidades de esta región con el fin de realizar una presencia franciscana significativa (Introducción al tríptico Presencia franciscana en la Amazonía) (LEER COMPLETO EL TEXTO EN EL ARCHIVO PDF)

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Feliz Navidad 2011 y un venturoso 2012

Feliz Navidad 2011

La mies es mucha

“Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas de cada lugar. Anunciaba la buena noticia del reino y curaba toda clase de enfermedades y dolencias. Viendo a la gente, sentía compasión, porque estaban angustiados y desvalidos como ovejas que no tienen pastor. Dijo entonces a sus discípulos: – Ciertamente la mies es mucha, pero los obreros son pocos. Por eso, pedid al Dueño de la mies que mande obreros a recogerla” (Mt 9, 35-37).

 

Este fragmento del Evangelio de San Mateo es tan actual como en los tiempos en que Jesús pronunció estas palabras. Resulta doloroso ver a jóvenes y no tan jóvenes que van como zombis por las calles de nuestra ciudad cargados de alcohol o de drogas.

Verdaderamente dan compasión, porque, ¿qué va a ser de ellos si continúan en las mismas? Pienso en su familia, en el futuro que les espera. Pero todavía andan más descarriados los que inducen a estos jóvenes a caer en esta trampa. El juicio sobre los que han escandalizado, y este es el verdadero sentido del escándalo, inducir a otros al mal, va a ser el que Jesús sentenció con una de las frases más severas que leemos en el Evangelio: “Hay de los que escandalizan, más valdría que les atarán una rueda de molino al cuello y los echaran al mar”.

Verdaderamente hay mucha mies pero pocos los obreros. Sí, obreros que sepan conectar y orientar a los jóvenes; también obreros que con corazón compasivo sepan como inclinarse ante las ovejas desvalidas, para arrancarlas de la esclavitud de las drogas, del alcohol, del hedonismo y ponerlas de nuevo en pie. Para esto se necesita mucha paciencia, dedicación, amor y entrega sin medida. Sí, roguemos al Dueño de la mies para que mande obreros a recoger la mies.  

El Espíritu de Asís, nueva versión remasterizada

ASIS

Juan Pablo II fue un papa de récords y de estrenos. En contraste con su fondo conservador de fiel nacionalcatólico polaco, dejó las llaves del gobierno ordinario y de la ortodoxia a personas como Ratzinger, y él sembró su pontificado de momentos geniales y de gestos punteros que desconcertaban a sus mismos colaboradores. La reunión interreligiosa de Asís de 1986 y los solemnes mea culpa en la clausura del Año Santo del 2000, fueron hitos estelares en los que se sabe que no estuvo de acuerdo el mismo Ratzinger.

A Benedicto XVI le ha tocado el papel de las segundas partes y de las nuevas versiones de lo hecho por sus predecesores, pero dándoles siempre su sello personal. Ha continuado con los viajes, las grandes concentraciones, con los papamóviles y los papaboys. En un experto en remasterización de eventos antiguos. No se va a oponer frontalmente a nada de lo que hayan hecho sus antecesores, como le aconsejarán sin duda sus amigos paralefebvrianos. Hay que mantener el Vaticano II pero reinterpretando sus textos y reconduciendo su espíritu. Si pudiera, creo que le gustaría promulgar y dirigir un nuevo concilio para hacer esa tarea con más eficacia. Eso es lo que ha hecho ahora, celebrando otra reunión en Asís, en el vigésimo quinto aniversario de la primera, para reconducir y dar el marchamo propio al Espíritu de Asís que entonces surgió.

Efectivamente, si seguimos en detalle y con atención la gran reunión de líderes religiosos que se celebró el jueves pasado, 27 de octubre, en Asís, podremos ver las diferencias introducidas del papa actual. Unas están destinadas a corregir defectos o ambigüedades producidas en la versión anterior y otras pretenden introducir nuevas características: la principal el diálogo con los intelectuales no creyentes, que a él le dio aura de intelectual reconocido y abierto (sus debates con Hubert Habermas) y que es para él parte de la nueva evangelización (el reciente Atrio de los gentiles, encomendado al cardenal Ravasi). Para seguir este acontecimiento me han sido muy útiles los materiales que ofrece la página vatican.va y que permiten a posteriori tener la misma información como si hubiera estado presente en todo.

Recomiendo y ofrezco aquí los vínculos para poder ver los videos:

1.  Vídeo de la sesión de la mañana en Santa María de los Ángeles (2h. 41 m)

2.  Vídeo de la sesión de la tarde en la plaza de San Francisco (1h. 52m.)

Como supongo que no todos se adentrarán en estos materiales para juzgar la nueva versión de  “El Espíritu de Asís” de una manera personal, adelanto estas consideraciones a título totalmente personal, sin implicar a los demás participantes de ATRIO a quienes muchos suelen considerar equivocadamente como un grupo homogéneo.

* * *

Uno de los aspectos más criticados de la sesión de 1986 fue el que se rezase por la paz en común entre todos y el que ofreciesen diversas iglesias de Asís para la celebración de rezos particulares de los distintos credos. Esta vez no se previó ninguna oración común, sino un compromiso por la paz, expresado en la reunión de la tarde en diferentes lenguas y por diferentes delegados. Y se ofreció a los delegados, tras la frugal comida de mediodía, una celda monacal en el convento de Santa María de los Ángeles para poder así cada uno hacer la oración, siguiendo la invitación del evangelio de Mateo: “recogiéndose en la propia habitación”. En el Evangelio se encuentra excusa para todo. Pero lo principal era evitar lo que tanto escandalizó la otra vez. Hace poco aún decía el periodista Vittorio Messori que en el altar mayor de la basílica de Santa Clara un animista africano había sacrificado un gallo. Cosa rotundamente desmentida por los franciscanos de Asís, que afirmaron incluso que ese día esa iglesia se mantuvo cerrada, pero que servía para recrudecer los ánimos de los conservadores contra prácticas de interreligiosidad.

Otro aspecto que se ha corregido hábilmente es que hace veinticinco años no se destacaba suficientemente el carácter totalmente único de la Iglesia católica como única verdadera iglesia instituida por voluntad del único Dios verdadero. Juan Pablo II entró como uno más en la reunión y ocupó un lugar totalmente al de los demás líderes principales. Para Benedicto XVI, aunque esta vez dejó el papamóvil y acudió en el mismo vagón de tren y el mismo minibús que los otros líderes, se le reservaron tiempos y sitios sensiblemente distintos para acceder y sentarse, siendo objeto de especiales saludos de todos que a veces no sabía uno si eran de cortesía o de pleitesía. También sabemos los que asistieron, pero no los que declinaron la invitación. ¿Por qué no estaba esta vez el Dalai Lama que sí que acompañó a Juan Pablo la otra vez?

De especial calidad me han parecido las intervenciones musicales y coreográficas que acompañaban o separaban las diversas partes de los actos. Esta vez estaban encomendadas a los mismos franciscanos, a grupos de la diócesis de Asís y a otros dos –Gen Verde y Gen Rojo– de carácter internacional surgidos del movimiento de los focolaris. Por lo menos había mejor gusto musical que el que manifiestan los grupos de Kiko y participaban preferentemente chicas jóvenes, ya que la juventud y la mujer estaban prácticamente ausentes de esa asamblea de líderes religiosos. Varias obras clásicas y diferentes versiones de oraciones franciscanas por la paz y el Himno de las Criaturas, dominaron en el repertorio.

Hubo muchos discursos, aunque breves, algunos –como el del representante de religiones africanas– acompañados de cánticos e instrumento que el mismo orador de sacó de la túnica. Pero hay dos que quisiera resaltar y que recomiendo leer y comentar, poniéndolos en relación con el discurso principal del papa. Los dos representan unb claro contrapunto al discurso papal,  aunque haya sido uno de los mejores que le he oído. Empecemos por este último.

* * *

El discurso que pronunció el papa en la sesión de la mañana, dirigiéndose al atril desde donde habían intervenido los demás, es el único que consta en la página del Vaticano, en sus diferentes traducciones. Puede leerse aquí en español. Podemos distinguir tres ideas, de cada una de las cuales sacamos un párrafo:

1. Concluida la guerra fría, con la caída del muro de Berlín que aún estaba en pié en 1986, otras guerras están presentes, sobre todo la del terrorismo. Muchos dicen que la religión es causa de violencia y guerras. Y aprovechan esto para defender el ateísmo, para quitar toda religión de la sociedad. Nosotros sabemos que ésa que promueve terrorismo e invasiones no es la verdadera religión. Pero tenemos que purificar la fe en Dios, cada religión la suya. Y el papa añade una explícita autocrítica, más propia de su predecesor:

A este punto, quisiera decir como cristiano: Sí, también en nombre de la fe cristiana se ha recurrido a la violencia en la historia. Lo reconocemos llenos de vergüenza.

2. Pero el peligro mayor es la indiferencia religiosa. Si desaparece la religión, todo se hace relativo. La humanidad, sobre todo los jóvenes, queda sin valores y abocados al nihilismo. Y aquí resalta su visión pesimista de una humanidad sin Dios:

La adoración de Mamón, del tener y del poder, se revela una anti-religión, en la cual ya no cuenta el hombre, sino únicamente el beneficio personal. El deseo de felicidad degenera, por ejemplo, en un afán desenfrenado e inhumano, como se manifiesta en el sometimiento a la droga en sus diversas formas.

3. Hay muchos hoy que desde el agnosticismo buscan a Dios sin darse cuenta y no encuentran el rostro de Dios en nuestras religiones e iglesias. Y de aquí, de nuevo, la escucha de purificar nuestras creencias:

Así, su lucha interior y su interrogarse es también una llamada a nosotros creyentes, a todos los creyentes a purificar su propia fe, para que Dios –el verdadero Dios– se haga accesible.

Verdaderamente un buen mensaje. ¿Pero qué entenderá el papa por “purificar la fe”? ¿Hacerla más ciega y obediente al magisterio sin necesidad de cambios profundos en creencias y prácticas?

* * *

Creo que a esa última pregunta respondían, desde otra perspectiva, otras dos intervenciones que se oyeron en la sesión de la mañana.

1. La intervención del Secretario general del Consejo Mundial de las Iglesias, el pastor noruego Olav Fykse (n. 1960), quien partió de la vivencia revolucionaria de fe del joven Francisco de Asís, para ponerlo como ejemplo de la fe y de la iniciativa que hoy están demostrando los jóvenes del mundo. Francisco de Asís fue considerado un loco cuando rompió con las convenciones de su tiempo y cuando en 1219 hizo un viaje a Egipto para hablar con el sultán enemigo que luchaba contra los cruzados que querían reconquistar Jerusalén. La generación de los jóvenes del nuevo milenio, condenada en todas partes al paro y a la precariedad a las que nuestro sistema les destina, no apaga su coraje de promover movimientos de libertad, justicia y solidaridad en todos los continentes. Nuestra época les necesita como nuevos hacedores de fe y justicia. Y sin embargo nuestras iglesias y nuestra sociedad les vuelve la espalda. Véase todo su texto en español aquí, traducido del texto inglés que pronunció y se ha publicado en  la página oficial del WCC. He aquí algunas de sus frases:

  • El mundo necesita a pacificadores de fe. Las comunidades de fe — como las 349 iglesias miembros del Concilio Mundial de Iglesias — necesitan jóvenes “Fabricantes del Cambio” del mundo.
  • En el curso de una guerra que se combatía para lograr reconquistar Jerusalén, Francisco fue a compartir experiencias de fe con el Sultán de Egipto. Como muchos cruzados, él fue a convertir al otro. Pero resultó cambiado, convertido él mismo.
  • El Consejo Mundial de las Iglesias ha contraido para los próximos años el compromiso claro de trabajar precisamente por la paz para Jerusalén y para todos los pueblos que viven alrededor de esa ciudad cuyo nombre es Shalom-Salaamin. Es la ciudad denominada y destinada a ser una casa de la paz, pero que a través de historia tan a menudo ha llegado a ser un lugar de conflicto.

Es verdad que el papa habla mucho de los jóvenes y de la esperanza que representan para la nueva evangelización. Pero ¿habla a los jóvenes de hoy con sus problemas y aspiraciones o a los miembros de movimientos fundamentalistas, animándoles a obedecer más que a reaccionar por su cuenta a los problemas, como parece que hace este pastor?

2. La intervención de la psicoanalista lacaniana de origen búlgaro Julia Kristeva, una de las cuatro no creyentes que aceptaron la invitación a asistir y única mujer que habló. En su página web está el discurso hablado y escrito en francés. Nosotros hemos traducido para Atrio la parte del discurso que ella pronunció, ya que tuvo que abreviarlo al tener sólo 5 minutos. Se puede encontrar aquí. Y éstas son algunas de sus frases más destacadas:

  • ¿Qué es el humanismo? Un punto de interrogación frente a dos temas serios: Dios y el hombre. En la gran tradición europea –griega, judía y cristiana– surge este acontecimiento que no cesa de prometer, de decepcionar y de refundarse.
  • El humanismo del siglo XXI no es un teomorfismo. Es decir que no es un “valor” ni un “fin” superior. El Hombre con mayúsculas no existe. Tras la Shoah y el Gulag, el humanismo tiene el deber de recordar a los hombres y a las mujeres que si nos consideramos los únicos legisladores, si decimos que podemos decidir la sociedad y la historia, es únicamente porque continuamente estamos cuestionando nuestra situación personal, histórica y social.
  • El humanismo es una feminismo. La liberación de los deseos debía conducir a la emancipación de las mujeres. Los combates por una paridad económica, jurídica y política requieren una nueva reflexión sobre la elección y la responsabilidad de la maternidad. La secularización es aún la única civilización que carece de discurso sobre lo maternal.

Alguien podrá disentir de algunos puntos de este humanismo abierto de Julia Kristeva. Pero lo importante es que, al aceptar pronunciar este discurso en la reunión de Asís, estableció un precedente simbólico. Todas las religiones ­–y sobre todo la gran Iglesia Católica, que se presentaba en esa ocasión, más que como simple anfitriona, como super-líder de lo religioso– deberán en adelante aceptar que la búsqueda de lo más profundo de la condición humana, para encontrar en ella fundamento de una ética común, constructora de paz en justicia, no pasa necesariamente por la fe en un Ser Superior sino en el ejercicio de actualizar continuamente la memoria y asumir la responsabilidad histórica respecto al pasado, presente y futuro de la humanidad y del planeta. ¡Basta ya de demonizar la ausencia de Dios en la sociedad, mientras se presume de ser avanzado por dialogar con los no creyentes!

Encuentro de formadores en Jerusalén

La vocación, entre fidelidad y perseverancia, la nueva misión de los maestros en un mundo lleno de cambios culturales e invadido de comunicación. De todo ello se ha hablado en Jerusalén, Nazaret y Belén, en el Trece Consejo de Formadores de la Orden de los Frailes Menores.

 

CONOZCA NUESTRA CASA PROVINCIAL

Les presentamos imágenes de Nuestra casa Provincial. Les invitamos a visitar el Museo de este convento. Pax et bonum

 

“EL PAPA BUENO” JUAN XXIII…

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Nació en el seno de una familia numerosa campesina, de profunda raigambre cristiana. Pronto ingresó en el Seminario, donde profesó la Regla de la Orden franciscana seglar. Ordenado sacerdote, trabajó en su diócesis hasta que, en 1921, se puso al servicio de la Santa Sede. En 1958 fue elegido Papa, y sus cualidades humanas y cristianas le valieron el nombre de “papa bueno”. Juan Pablo II lo beatificó el año 2000 y estableció que su fiesta se celebre el 11 de octubre.

Nació el día 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, diócesis y provincia de Bérgamo (Italia). Ese mismo día fue bautizado, con el nombre de Ángelo Giuseppe. Fue el cuarto de trece hermanos. Su familia vivía del trabajo del campo. La vida de la familia Roncalli era de tipo patriarcal. A su tío Zaverio, padrino de bautismo, atribuirá él mismo su primera y fundamental formación religiosa. El clima religioso de la familia y la fervorosa vida parroquial, fueron la primera y fundamental escuela de vida cristiana, que marcó la fisonomía espiritual de Ángelo Roncalli…

Recibió la confirmación y la primera comunión en 1889 y, en 1892, ingresó en el seminario de Bérgamo, donde estudió hasta el segundo año de teología. Allí empezó a redactar sus apuntes espirituales, que escribiría hasta el fin de sus días y que han sido recogidos en el «Diario del alma». El 1 de marzo de 1896 el director espiritual del seminario de Bérgamo lo admitió en la Orden franciscana seglar, cuya Regla profesó el 23 de mayo de 1897.

Tras la muerte de Pío XII, fue elegido Papa el 28 de octubre de 1958, y

 

Acciòn de Gracias: PROFESIÒN SOLEMNE DE FRAY VICTOR CONCE Y FRAY ADELMO VÀSQUEZ

GRACIAS A USTEDES!!!

La difícil “corrección fraterna”

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Así habla Jesús en el Evangelio: “Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano”. (Mt 18, 1…)

Nada en el Evangelio podemos decir que sea fácil o cómodo. Cada una de sus páginas tiene su dificultad a la hora de hacerlo vida, de ponerlo en práctica: las Bienaventuranzas, el perdón, la solidaridad con los pobres…Tenemos experiencia de esa dificultad.

 Pero uno de los mandatos más difíciles de Jesús, es el que se refiere a la “corrección fraterna”. Baste, si no tenemos experiencia propia, con citar algunas expresiones de algunos santos.

Santo Tomás de Aquino dice: La corrección que hace mejorar a los humildes, suele  parecer intolerable a los soberbios”

Por su parte, San Agustín afirma: “Si no le ayudas a corregirse, peor eres tú; él se ha comportado mal, y se ha herido a sí mismo; ¿no te importan las heridas de tu hermano? Le ves perecer o que ha perecido, ¿y te encoges de hombros? Peor eres tú callando que él faltando”  (Sermón 82).

“Debemos pues, corregir por amor; no con deseos de hacer daño, sino con la cariñosa intención de lograr su enmienda… ¿Por qué le corriges? Si lo haces por amor propio, nada haces” (Sermón 82)

Los cristianos tenemos el deber de hacer la corrección fraterna que es fruto de la caridad, de la fraternidad, no del juicio crítico. Es el amor de Cristo el que urge, el que invita a ayudar al hermano con esa corrección.

La corrección fraterna nace del deseo de ayudar a todos en su seguimiento de Jesús.

No nace de la irritación por una ofensa que hayamos recibido, ni por amor propio, porque han hecho algo que nos ha molestado. En ese caso, no sería corrección fraterna, sino desahogo personal. Sería más echárselo en car, que ayudarle a corregirse. Y con frecuencia es así.

La corrección fraterna es consecuencia de la mirada cristiana del bautizado, que se sabe corresponsable de la santidad de los demás.

Antes de realizar una corrección conviene pedirle luces al Espíritu de Dios para encontrar el mejor modo de llevarla a cabo con valentía, pero con humildad, con franqueza, pero con mucho cariño. Como decía esto de la corrección fraterna, bien hecha y con espíritu de caridad, es una de las páginas más difíciles del evangelio. Antes de hacerla, se debe pedir al Señor acierto para poder ayudar al hermano sin herirle.

HERMANAS CLARISAS DE HUAMANGA

NUESTRAS HERMANAS CLARISAS DE HUAMANGA, DESDE SU HUMILDAD NOS DAN A CONOCER SU ESTILO DE VIDA DESDE LA CONTEMPLACION. ESTAS IMAGENES SON TOMADAS CON OCASION DE LA CELEBRACION DE LA FIESTA DE SANTA CLARA DE ASIS Y POR EL JUBILEO DE LOS 800 AÑOS DE APROBACION DE LA REGLA. LES INVITAMOS A CONOCER PARTE DE ESTE MONASTERIO QUE DESDE LA CLAUSURA NOS ACOMPAÑAN POR MEDIO DE LA ORACION.

HERMANAS CLARISAS DE HUANTA

Las Hermanas pobres de santa Clara (Clarisas) constituyen la Segunda Orden Franciscana, o lo que es lo mismo, el franciscanismo femenino. El Domingo de Ramos de 1212, Francisco de Asís consagraba al Señor la vida de Clara Favarone, admitiéndola a su Orden. Clara de Asís se convierte desde ese día en la mejor discípula de Francisco. Captó como no lo hizo nadie, la esencia de la espiritualidad franciscana y con maestría supo convertirla en un modelo de vida femenino para su tiempo. Recluida en la ermita de san Damián, Clara fue perfilando, con la ayuda de san Francisco, un estilo de vida que se vio plasmado en la Regla que el Papa Inocencio IV le aprobara la víspera de su muerte, ocurrida el 11 de agosto de 1253. A su muerte existían más de 50 Monasterios de clarisas en el mundo. El Papa Pío XII en 1958 le dio a Santa Clara el título de “Patrona de la televisión” y su festividad se celebra el 11 de agosto.

Licenciatura en Exégesis Bíblica de Fray Alejandro Wiesse León en Jerusalén

La Provincia Misionera San Francisco Solano del Perú, con presencia en Jerusalén, festeja la Licenciatura en Exégesis Bíblica de nuestro hermano Alejandro Wiesse León.

El día viernes 17 de Junio en la Ciudad Santa de Jerusalén, Fray Alejandro Wiesse León recibió la Licenciatura en Exégesis Bíblica con la Tesis “LA VISIÓN DEL HIJO DEL HOMBRE” en el Apocalipsis. (Ap 1, 9 – 20), con el grado “summa cum laude probatus”.

Para obtener dicha Licencia estudió durante 4 años consecutivos en el Studium Biblicum Franciscanum Jerusalem – FACULTAS SCIENTIARUM BIBLICARUM ET ARCHAELOGIAE-, más conocido como “La Flagelación”.

A continuación les presentamos las fotografías delos precisos momentos en el que Fray Alejandro Wiesse expone su tesis ante el Jurado y el público asistente.
La exposición duró aproximadamente 25 minutos, seguido de la intervención del Asesor Fray F. Manns y por último los aportes y algunas correcciones por parte del segundo Lector de la Tesis Fray Massimo Luca.

Nos congratulamos junto a nuestro hermano Alejandro Wiesse por el logro alcanzado en su proceso formativo.
Esperamos que logros como este inspire en las generaciones venideras, de nuestra Provincia, el amor por la investigación científica en los diversos ámbitos de la formación.

Al mismo tiempo le auguramos todo lo mejor en la nueva etapa que comienza.

Felicidades Licenciado Alejandro!!!

Tanti auguri fra Alessandro!!!

Congratulations brother Alexander!

Invitación: PROFESIÓN SOLEMNE DE Fr. Víctor Conce y Fr. Adelmo Vásquez

Cada miembro del Cristo místico recibe, además de la justificación bautismal, una gracia destinada a hacerle contribuir, mediante su actividad, a la salud de todo el cuerpo: carismas diferentes, según la gracia que Dios ha dado a cada uno… y siguiendo el impulso de la fe (Rm 12,6)

 

Fray Víctor Hugo Conce Yauri

«El Señor me dio el comenzar de esta forma la vida de penitencia…»
Jesús dice en éstos términos: Sígueme…; el que quiera venir detrás de mí… tome su cruz y sígame… Vosotros me habéis seguido… Ellos, dejando las redes, le siguieron

«El Altísimo mismo me reveló que debía vivir según la forma del santo Evangelio…, y el señor Papa me lo confirmó» (Test 14-15).

Fray Adelmo Vásquez Diaz

«¡Comencemos, hermanos, a servir al Señor, porque hasta ahora poco o nada hemos hecho!»

Dar la VIDA

Seguro que cada vez que escuchamos la expresión “dar la vida” nos estamos situando frente al evangelio, es decir, delante de la acción de Jesús cuando entregó su vida por todos nosotros (Jn. 15,13). Sí, dio su vida por puro amor. Nadie se lo pidió… pero Él la ofreció, porque sabía que dándola nosotros seríamos “salvados”.

El amor incondicional es el que hace que cada gesto, cada acto sea un regalo. Cuando esperamos algo a cambio se convierte en otra cosa distinta. Generalmente, al ofrecer al otro algo tuyo es porque quieres hacerlo feliz, que se sienta bien… queremos que se acuerde de nosotros y que se dé cuenta de que hemos pensado en él, que lo acompañamos. Aunque ese amor incondicional no espera ni siquiera un agradecimiento…

Podemos dar la vida de muchas formas y seguro que aunque no se haya pensado… ya la hemos entregado más de una vez. Si hemos amado la hemos regalado, si hemos sufrido por alguien ya ha sido ofrecida, si hemos reído, llorado… ha sido compartida. Cada vez que dejamos de mirarnos y aparcamos por un momento nuestros problemas, fragilidades… estamos dando la vida por alguien que necesita ayuda, que requiere de nuestro tiempo, de nuestra escucha, comprensión o compañía. Es aquí donde damos de nuestra vida y donde ganamos la vida, porque compartir las penas es dividir el sufrimiento y compartir la felicidad es duplicarla.

Dar la vida hace que seamos más “personas” y por supuesto, nos hace crecer y valorar todo lo que somos y poseemos. Dar es recibir, porque a decir verdad… dando, somos felices.

1 DE MAYO: ORDENACIÓN PRESBITERAL DE FRAY JORGE ÑIQUEN

La Provincia Misionera de San Francisco Solano del Perú tiene el agrado de invitarte a participar en la Celebración de la Ordenación Presbiteral de Fray Jorge Ñiquen.

Tu presencia dará mayor realce a nuestra celebración. A todas las personas que se vean imposibilitadas de poder acompañarnos personalmente pedimos que se unan por medio del fervoroso espíritu de plegaria por nuestro hermano y toda la Iglesia.

CONTAMOS CON TU PRESENCIA

PAZ Y BIEN

EXPERIENCIA MISIONERA

SI DESEAS VER TODO EL ÁLBUM, HAZ CLICK EN LA IMAGEN

ESTE ES EL SEGUNDO ÁLBUM, DE LOS HERMANOS FRANCISCANOS EN EL VICARIATO APOSTÓLICO DE SAN RAMÓN, HAZ CLICK EN LA IMAGEN Y PODRÁS VER EL ÁLBUM

El sembrador generoso

Un sembrador salió a sembrar. Parte de la semilla cayó en el camino, otra en tierra llena de piedras, otra cayó entre espinas y otra por fin cayó en tierra buena. Es un sembrador generoso, no escatima la semilla, la esparce por doquier (Cfr. Mt 13, Mc 4, Lc 8).

Este sembrador no es otro que Dios Padre. No tiene porque dosificar su semilla porque ésta no se agota, su gracia es infinita. Los terrenos donde cae la semilla son distintos como distintos son los hombres. Hay tierra buena y tierra estéril que no produce. Tierra que tiene piedras y en ella difícilmente va a crecer la semilla, tierra muy fértil que produce hasta cien granos por semilla, otra tierra menos fértil que produce sesenta granos por uno y otra que produce treinta. Bien lo sabe el campesino que se esfuerza en abonar la tierra estéril, en sacar piedras del terreno pedregoso, en arrancar las malas hierbas.

Como el campesino esta es nuestra labor: Arrancar las malas hierbas, sacar las piedras, abonar el campo. Sí, abonar y cuidar nuestro campo espiritual con buenas obras para que la gracia que ha sido derramada en nuestros corazones produzca frutos abundantes. Para que podamos decir al fin de nuestro camino como San Pablo: “la gracia de Dios no ha sido estéril en mi”.

Atrévete a descubrir tu VOCACIÓN, Dios tiene que cumplir una misión en TI….

paz y bien

Tener fe: No es solo creer en Dios…

Es claro que para hablar de fe, de una fe madura, no basta con aceptar una serie de creencias o verdades reveladas por Dios y propuestas por la Iglesia. La carta de Santiago, que os recuerda que “también los demonios creen, y tiemblan” (Sant. 2, 19).

Hay un librito de José María González Ruíz, que nos da una primera pista sobre lo que la fe debe suponer. El libro se llama: “Creer es comprometerse”.

Pues bien, el compromiso, es algo consustancial a la fe. Si alguien dice tener fe, pero no es capaz de que esa fe le lleve a unos compromisos con la misma, habrá que colegir que la “fe sin obras” es una fe inoperante y muerta, como dice el apóstol Santiago.Otro aspecto o característica de la fe es lo que significa la expresión “fiarse de…”. Creer en Dios  (o en Jesucristo) significa fiarse de Dios (o de Jesucristo). Si no nos fiamos, no hay fe. Y la medida de esa confianza, será la medida de nuestra fe.

Fiarse significa, a su vez, aceptar la voluntad de Dios, en todos sus términos y en cualquier medida. ¡Cuanto menos confianza, menos fe! Si de verdad creemos que Dios nos ama sin medida, tendremos que aceptar que todo lo que él disponga será para nuestro bien, aunque no lo podamos entender. Ya dice el Señor: “Mis caminos no son vuestros caminos”. Y el dicho popular lo confirma: “Dios escribe derecho con renglones torcidos”.

Creo que  no es fácil (ni cómodo) tener una fe fuerte, bien cimentada, y madura. Y que es algo que se puede ir perfeccionando.

Los apóstoles se dirigieron, en una ocasión, a Jesús, rogándole: “Aumenta nuestra fe”. Y el Señor les contestó: “Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: Arráncate de raíz y plántate en el mar; y os obedecería”.

En más de una ocasión tuvieron que escuchar los apóstoles las palabras recriminatorias de Jesús: “Hombres de poca fe”. Pienso que, seguramente, Jesús nos podría hacer ese mismo reproche a muchos. Yo no me atrevería a decirle a una morera que se arrancase y se plantase en el mar, porque no tengo fe suficiente para creer que eso ocurriría… y quedaría en ridículo. Pero no sería porque falla la propuesta de Jesús, ni porque la morera se resistiera a mi mandato. Es sencilla y llanamente, porque mi fe es más tambaleante, y no logro tenerla tan fuerte como para que se realice el prodigio.

La fe, se dice en la Carta a los Hebreos (11,1),  es certeza de lo que se espera, y convicción de lo que no se ve.  Certeza y convicción son dos palabras fuertes que exigen “fiarse” plenamente. Si surge una duda, por pequeña que sea, ya no puede haber ni certeza ni convicción. Y con respecto a la fe, suelen surgir no pocas dudas, que no no son faltas de fe, pero sí señales de una fe débil y poco arraigada.

La fe exige ser capaz de dar un salto en el vacío, sabiendo que los brazos del Padre serán los que nos acojan en caída. Pero hay que saltar. Es necesario insistir ante el Señor: Creo, pero aumenta mi fe. Porque la fe tiene más de gracia que de conquista.

LLAMADO VOCACIONAL A LA VIDA FRANCISCANA

La Vocación Franciscana es seguir a Jesucristo y servir a la Iglesia al modo de Francisco de Asís, quien quiso vivir el “Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo en obediencia, sin nada propio y en castidad”, como lo dice en la Regla de la “Orden de Hermanos Menores” aprobada por el Papa Honorio III en 1223.

Francisco quiso seguir las palabras del Evangelio que dice “vende todo lo que tienes y sígueme”, “toma tu cruz y sígueme”, “deja padre, madre, esposa e hijos”. Quiso ser pobre, obediente y casto como Jesús, que no tenía donde reclinar la cabeza, no tenía mujer e hijos y sólo hizo la voluntad de su Padre hasta dar la vida por todos nosotros. Francisco se asemejó tanto a Jesús, que incluso ha sido llamado “el otro Cristo”.

Este estilo de vida sigue aún vigente, pero pocos quisieran abrazar esta vida. Sin embargo, aunque pocos respondan a este llamado, si vale la pena, pues lleva a un encuentro cada vez mayor con Jesucristo y los hermanos, viviendo el gozo y la alegría de servir al Señor y animar la fe de tantas personas. Conoce nuestra vida, sé nuestro hermano, sigue a Jesús y a Francisco.

Navidad: Santidad y Misión, por Fray José Rodríguez Carballo – Ministro General- ofm

Queridos hermanos y hermanas: El Verbo hecho carne plante su tienda en el corazón de cada uno de nosotros y en nuestras fraternidades (cf. Jn 1, 14), y nos colme de gozo por su venida. Sólo así será Navidad para todos nosotros: la fiesta del Dios que se hace hombre, y del hombre es elevado definitivamente a la categoría de hijo en el Hijo, y es liberado y redimiendo en Aquel que ha dado su vida en rescate por nosotros. (cf. Mc 10, 45)

Es Navidad: El Padre, movido por amor hacia la humanidad, al cumplirse la plenitud de los tiempos nos ha enviado a su propio Hijo, nacido de mujer (Gal 4, 4). Es Navidad: través de la persona del Hijo hacia la humanidad caída. Es Navidad: ya no estamos abandonados a nuestra suerte. El Altísimo tiene un nombre: Emmanuel, Dios con nosotros (Mt 1, 23). Es Navidad: como los pastores, corramos para encontrarnos con el recién nacido, para luego comunicar a los demás el don que hemos recibido (cf Lc 2, 18)

HACIENDO MEMORIA GRATA DEL PASADO

El año 2010, que estamos a punto de terminar, nos ha traído a la memoria tres acontecimientos importantes: El VI Centenario de la implantación de la Jerarquía católica en China, siendo nombrado primer arzobispo de Pequín Juan de Montecorvino, el V Centenario de la muerte de San Francisco Solano, y el 150 aniversario de la muerte de los Mártires de Damasco, Beato Manuel Ruíz y Compañeros.

Juan de Montecorvino deja Italia para ir a evangelizar en el Extremo Oriente. Nos deja el ejemplo de una evangelización inculturada. Hombre apasionado por la causa del Evangelio, lo que le llevó a traducir al chino el Nuevo Testamento y los Salmos, a construir numerosas iglesias y casas para la población, a enseñar latín y griego, y a formar a los jóvenes para fuesen el futuro del clero de Oriente. Se hizo chino con los chinos.

San Francisco Solano deja España, su tierra natal, para anunciar la Buena Noticia en América. Solano nos deja un ejemplo de misión itinerante, creativa y popular. Durante los 14 años recorrió a pie el Chaco Paraguayo, Uruguay, Río de la Plata, Santa Fe, Córdoba (Argentina) y Perú, donde muere. Aprendió las lenguas de los nativos, y para ganarse el corazón de los guaraníes evangelizaba con el canto, la guitarra y el violín. Predicaba inter gentes: en los talleres, en las calles, en las iglesias y en los corrales de teatro.

Los Mártires de Damasco, en su mayoría españoles, movidos por el Espíritu no dudaron en ir entre “sarracenos” (cf. 1R XVI, 1ss), y llegado el momento testificaron, como fraternidad, su fe, derramando su sangre por Cristo. Ellos nos dejan el testimonio de una misión autentificada con el martirio. Este sigue siendo todavía hoy el culmen de toda misión evangélica y franciscana, pues, como dice Jesús en el Evangelio, “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus propios amigos” (Jn 15, 13).

PARA QUE SIGAMOS SU EJEMPLO

Por esos hermanos nuestros que gastaron su vida por el anuncio del Evangelio lejos de sus tierras y de sus culturas de origen, y por su testimonio heroico de vida cristiana y franciscana, “damos gracias al altísimo Señor Dios, de quien procede todo bien” (Adm VII, 4), mientras tenemos muy presente la admonición del Padre san Francisco que nos pone en guardia contra la tentación de querer recibir gloria por lo que otros han hecho (cf. Adm VI, 3).

Y para no caer en esa tentación, hemos de dejarnos cuestionar por su vida, acogiendo, con corazón abierto y disponible, el ejemplo que nuestros hermanos nos han dejado. Sólo así podremos cantar sus glorias. En este momento en que miramos con gratitud el pasado, poniendo los ojos en el futuro hacia el cual nos empuja el Espíritu (cf. Vita consecrata (=VC), 110), para abrazarlo con esperanza, queremos acoger con profunda gratitud lo mejor de nuestro  glorioso pasado para actualizarlo y “nutrir desde dentro, con la oferta liberadora

del Evangelio, a nuestro mundo fragmentado, desigual y hambriento de sentido, tal como hicieron en su tiempo Francisco y Clara de Asís” (El Señor os dé la paz, 2).

Sed santos como santo es vuestro Padre celestial

Y lo primero que hemos de acoger del testimonio de estos hermanos es la llamada a la santidad. Si hoy los recordamos es precisamente por eso, porque han tomado en serio el Evangelio. Su vida nos recuerda, ante todo, que también nosotros somos llamados a ser santos. El Vaticano II en el Capítulo V de la Constitución dogmática Lumen Gentium sobre la Iglesia nos recuerda la llamada universal a la santidad, entendida “en su sentido fundamental de pertenecer a Aquel que por excelencia es el Santo, el tres veces Santo” (Juan Pablo II, NMI 30). Pienso que la afirmación de Pablo “ésta es la voluntad de Dios: vuestra santificación” (cf. 1 Ts 4, 3), dirigida a todos los cristianos, ha de ser asumida como una llamada personal y urgente por quienes, como nosotros, hemos optado por “seguir de cerca a Cristo” (CCGG 5, 2). Nuestra vocación no se entiende si no es desde una renovada y generosa respuesta a conseguir la perfección del amor (cf. LG 40), es decir: a la santidad.

Queridos hermanos: cuando constantemente se habla de la necesidad de revitalizar la vida y misión de todos los consagrados, y se afirma que de ello depende la significatividad de nuestra vida, “sería un contrasentido contentarse con una vida mediocrem vivida según una ética minimalista y una religiosidad superficial” (Juan Pablo II, NMI, 31). Cuando hablamos de la necesidad de caminar desde el Evangelio, no podemos renunciar a vivir el radicalismo evangélico, tal como nos lo propone Francisco en la forma de vida que hemos abrazado, las Constituciones generales, que son la actualización de la Regla, y el Magisterio de la Iglesia; sino que, más bien, sentimos “la necesidad de no domesticar las palabras proféticas del Evangelio para adaptarlas a un estilo de vida cómodo”. Es la hora, hermanos y hermanos, “de acoger el Espíritu y de sentir la urgencia evangélica de nacer de nuevo (Jn 3, 3), tanto a nivel personal como institucional” (El Señor os dé la Paz, 2).

El proyecto de vida fundamental de todo bautizado, y mucho más de un consagrado, es éste: “Sed santos como santo es vuestro Padre celestial” (Mt 5, 48). Pido que en nuestras casas de formación y en nuestras fraternidades no deje de resonar con fuerza la llamada urgente a este alto grado de la vida ordinaria. Pido que cada uno se cuestione su propia vida a la luz de esta llamada a la santidad y de radicalidad de vida evangélica.

La Iglesia y la sociedad necesitan de hombres y mujeres que vivan totalmente en el Señor, para que Él sea todo en todos. La Iglesia y la sociedad necesitan de personas “sedientas del Absoluto de Dios” y “testigos de la santidad” (Vita consecrata, 39). La Iglesia necesita de la fe de los sencillos y de los menores para derribar los ídolos de la sociedad actual que intentan robarnos el corazón (Cf. Benedicto XVI en el Sínodo para Medio Oriente). La Orden de los Hermanos Menores y la entera Familia Franciscana necesitan de hermanos y hermanas que, contemplando el rostro Transfigurado del Señor, se sientan llamados a una existencia. Nuestra Orden y nuestra Familia cuentan con una de las constelaciones más bellas de santidad. No podemos permitir que esto sea un simple dato de crónica. No podemos contentarnos con trasmitir esta rica historia del pasado, hemos de seguir escribiendo una rica y maravillosa historia de santidad en el presente.

En esta encrucijada en que nos encontramos de la fantasía de los santos para una revitalización profunda de nuestra vida y misión; necesitamos de hermanos santos para llegar al corazón de las masas hambrientas de una palabra de vida autentificada con la propia existencia; necesitamos de estos testimonios de luz que iluminen nuestro camino de fidelidad creativa y generosa.

Id y anunciad el Evangelio a toda criatura

La Iglesia nace y vive para la misión, pues tiene su origen en el Hijo enviado del Padre. Él es el primer misionero. También nuestra Orden es, en su identidad más profunda, una orden misionera. Somos llamados para ser “enviados al mundo entero” (CtaO 9), de tal modo que la misión en sentido amplio (misión inter gentes) y en sentido específico (misión ad gentes) es la clave para entender y revitalizar los elementos esenciales de nuestra forma de vida.

El ejemplo de Juan de Montecorvino, de San Francisco Solano y del Beato Manuel Ruíz y Compañeros mártires, nos habla de misión ad gentes, de ir por el mundo, como peregrinos y forasteros, para restituir, con la vida y la palabra, el don del Evangelio. Si la misión es “el indicador exacto de nuestra fe en Cristo y en su amor por nosotros” (RM 11) entonces bien podemos ad gentes es el termómetro de la vitalidad de la Orden.

El Capítulo general del 2009 ha aprobado seis proyectos misioneros. No podemos aprobar aquello que después no estamos dispuestos a respaldar con personal y con solidaridad económica. Una cosa es no poder, otra muy distinta es desinteresarse. Sería una irresponsabilidad por nuestra parte. La Orden nos pide un compromiso serio con dichos proyectos.

Sin olvidar ninguno de los proyectos aprobados por el Capítulo (cf. Mandatos Capitulares 21-27), particularmente en la presencia franciscana en los Vicariatos del Amazonas, donde estamos ya desde el siglo XVI, hoy quiero llamar vuestra atención sobre la misión de Tierra Santa y Marruecos.

En relación con la misión de Tierra Santa, la “misión internacional de la Orden más importante” (Capítulo 2009, Mandatos Capitulares n. 22) pido que se tenga en cuenta nuestra legislación que pide: “Procure cada una de las Provincias tener siempre en la Custodia de Tierra Santa uno o más hermanos idóneos que presten su servicio en ella durante cuatro años por lo menos” (EEGG 73). Por lo que a Marruecos se refiere, no podemos olvidar que es la “misión originaria de la Orden, iniciada con el testimonio de los primeros mártires” (Capítulo 2009, Mandatos Capitulares n. 22). Ambas misiones están necesitadas de personal. Es una verdadera urgencia. La Orden no puede renunciar a esas presencias misioneras que forman parte de nuestro patrimonio histórico y espiritual. Pido a los Ministros un esfuerzo para enviar algún hermano a estas dos misiones, aunque para ello haya que redimensionar alguna de las presencias en las Provincias.

El compromiso a favor de las misiones ha de iniciar ya con la formación inicial, para continuar con la formación permanente. Para ello considero que en la formación inicial se hace necesario formar en una nueva conciencia y sensibilidad por la misión, como parte integrante de nuestra vocación franciscana, trasmitiendo la visión teológica que la Iglesia tiene sobre la misión. Se hace necesario encender el “fuego apostólico” en el corazón de nuestros jóvenes, y animar las aspiraciones y las peticiones de los jóvenes para la misión. Sería necesario hacer resonar de nuevo la interpelación de Jesús: “Id vosotros también a mi viña!”Mt 20, 7). Se hace necesario llevar adelante un proyecto de formación que luego posibilite luego ir en misión: un proyecto que parta del Evangelio; un proyecto que sea realmente en lo esencial de nuestra vida –dimensión contemplativa, fraternidad y minoridad-, sin caer en la rigidez; un proyecto que forme en una espiritualidad misionera, caracterizada, como nos enseña Juan de Montecorvino, Francisco Solano y los Mártires de Damasco, por la presencia inculturada, la solidaridad, la fraternidad, la creatividad, y el testimonio de vida.

Esta animación en la formación inicial ha de ser acompañada durante el período de formación permanente con jornadas sobre la misión, el redimensionamiento de las estructuras provinciales en función de la misión inter gentes y ad gentes, el envío de algún hermano para uno de los proyectos misioneros de la Orden.

Mientras con mucha confianza os entrego estas reflexiones, pido al Señor que ilumine nuestras mentes y mueva nuestros corazones para discernir su santa voluntad y ponerla siempre en práctica (Cf. Oración ante el Cristo de San Damián).

CONCLUSIÓN

Es Navidad. Sí, Dios se ha hecho uno de nosotros. “Dios está en la tierra: ¿quién no será celeste? Dios viene a nosotros, nacido de una Virgen: ¿Quién no se hará divino hoy anhelará la santidad de la Virgen? Dios está envuelto en pañales: ¿Quién no se hará rico de la divinidad de Dios si acoge algo humilde?” (Sofronio de Jerusalén, Homilías, Roma, 1991, 55-57).

Queridos hermanos y hermanas: Salgamos al encuentro del Dios que viene, del Dios que hace historia con nosotros. Salgamos de nosotros mismos para acoger la gracia de la santidad que viene en el Niño de Belén. Salgamos de nuestras comodidades y seguridades para el Señor” (Lc 2, 11). Salgamos, seamos menos autorreferenciales, como nos pidió el último Capítulo general, Fil 2,6-7; PdE 14). Salgamos, el Hijo del Altísimo nos ha precedido.

Mis queridos hermanos y hermanos: ¡Feliz Navidad del Señor!

Vuestro Ministro y Siervo

Fr. José Rodríguez Carballo, ofm

Ministro general OFM

Les dejamos el texto original en pdf, puedes descargarlo aquí la Carta de Saludo de Nuestro Ministro General Por Navidad 2010 (les suplicamos que si quieren copiar el contenido de este mensaje citen la fuente, gracias)

 

VIVIR EN ESPERANZA

El ahora, el hoy, es tan breve y limitado que debemos vivir en la esperanza del después, del mañana, aunque a veces, precisamente por su debilidad, nos aferramos a este ahora y lo revestimos de una importancia que no posee. La esperanza es una virtud, es un don de Dios que nos mantiene en una actitud de firmeza deseando ver llegar aquello que anhelamos. La esperanza es una actitud que estamos llamados a hacer crecer desde nuestro interior y somos responsables no sólo de mantenerla viva, sino de comunicarla a los demás con nuestra forma de vida, con nuestras expresiones y deseos.

Todos vivimos en la esperanza de un mañana mejor, de un después que será distinto, más luminoso, en el cual las lamentaciones grandes o limitadas del hoy serán superadas. De ahí la importancia del después, de ese después que nunca poseemos, porque acaba convertido en hoy. Cuando el Señor nos concede la vida, la salud, para poder emprender un día nuevo, nos gusta imaginar que será por completo lleno de toda clase de bienes y el dolor o el mal habrán desaparecido, todo será nuevo, todo será hermoso. Después volveremos a la rutina, a repetir lo de cada día y acabamos dando gracias a Dios por haber podido volver a hacer aquello que ya hicimos ayer.

Adviento es tiempo de esperanza, de ilusión, nos corresponde saber cuidar esta esperanza de una vida nueva, para contemplar el nacimiento de un niño, el nacimiento del Niño-Dios, que nos llevará a no decaer, que con su gracia nos lleva a mantener levantada la cabeza para poder vislumbrar y vivir la llegada del Mesías, el Salvador de nuestro mundo, de nuestra persona.

Fr. José Rodríguez Carballo, Ministro General OFM

Fr. José Rodríguez Carballo

y los hermanos estudiantes de filosofía y teología 

 Perú

ADVIENTO

La devoción a la navidad del Señor y cómo

quería que se atendiera a todos en esa fiesta

Con preferencia a las demás solemnidades, celebraba con inefable alegría la del nacimiento del niño Jesús; la llamaba fiesta de las fiestas, en la que Dios, hecho niño pequeñuelo, se crió a los pechos de madre humana. Representaba en su mente imágenes del niño, que besaba con avidez; y la compasión hacia el niño, que había penetrado en su corazón, le hacía incluso balbucir palabras de ternura al modo de los niños. Y era este nombre para él como miel y panal en la boca (1 Cel 84-86 y 115; Prov 16,24).

Una vez que se hablaba en colación de la prohibición de comer carne en navidad, por caer esta fiesta en viernes, le rebatió al hermano Morico: «Hermano, pecas al llamar día de Venus (6) al día en que nos ha nacido el Niño. Quiero -añadió- que en ese día hasta las paredes coman carne; y ya que no pueden, que a lo menos sean untadas por fuera».

Quería que en ese día los ricos den de comer en abundancia a los pobres y hambrientos y que los bueyes y los asnos tengan mas pienso y hierba de lo acostumbrado. «Si llegare a hablar con el emperador -dijo-, le rogaré que dicte una disposición general por la que todos los pudientes estén obligados a arrojar trigo y grano por los caminos, para que en tan gran solemnidad las avecillas, sobre todo las hermanas alondras, tengan en abundancia». No recordaba sin lágrimas la penuria que rodeó aquel día a la Virgen pobrecilla. Así, sucedió una vez que, al sentarse para comer, un hermano recuerda la pobreza de la bienaventurada Virgen y hace consideraciones sobre la falta de todo lo necesario en Cristo, su Hijo. Se levanta al momento de la mesa, no cesan los sollozos doloridos, y, bañado en lágrimas, termina de comer el pan sentado sobre la desnuda tierra. De ahí que afirmase que esta virtud es virtud regia, pues ha brillado con tales resplandores en el Rey en la Reina. Y que a los hermanos -reunidos en capítulo- que le pedían su parecer acerca de la virtud que le hace a uno más amigo de Cristo respondiese -como confiando un secreto del corazón-: «Sabed, hijos, que la pobreza es camino especial de salvación, de frutos muy variados, bien conocidos por pocos». 2Cel CLI, 199-200.

La tierra Santa

LES INVITAMOS A VER ESTA SERIE DE DOCUMENTALES A LO LARGO DE ESTE AÑO

“El Jueves santo en los Escritos de san Francisco de Asís”

Jesús, antes de su pasión gloriosa, se reunió con sus discípulos el jueves santo, en el cual, según la versión de Juan, mostró su amor en “el lavatorio de los pies”.
La vida de Francisco no era más que una imitación verdadera de Nuestro Señor Jesucristo, no en un nivel ideológico, sino en el plano de la vida cotidiana -vivida-. Podemos encontrar muchos elementos de esta similitud entre la vida de Francisco y de la vida de Jesús. Por ejemplo uno bien conocido: el de Greccio en 1223 en la que Francisco representó el nacimiento del Salvador, en modo particular y tocante, durante la celebración eucarística. Dado que en aquella época había la distancia entre el misterio celebrado en la liturgia y la capacidad de la gente común para percibirlo. Francisco quería explicar en un modo teatral la  teología del misterio celebrado de una manera tangible. Por lo tanto, en Greccio, Francisco introduce a los animales en escena, y adapta el pesebre para el uso litúrgico, convirtiéndolo en un altar. Otro signo es lo que sucedió el día del tránsito que mencionaré más adelante.
Francisco nos muestra el profundo valor del itinerario humano hacia la unidad perdida a causa del pecado. Francisco nos mostró a través de su modelo que nuestra vida debe ser un ‘Jueves Santo’, como camino de preparación, en la que el Señor Jesús mostró a los discípulos tres vías que conducen a la unidad, explicada en el capítulo 17 del Evangelio según San Juan, entre el hombre mismo, con los demás y con Dios, a saber: el amor fraterno, con especial referencia al acto de Jesús lavando los pies de sus discípulos, la Eucaristía en el contexto de la cena de Pascua y el ministerio sacerdotal .

I. El amor fraterno

El amor fraterno es el nuevo mandamiento de Jesucristo, dado en la Última Cena a sus discípulos, diciéndoles: “Os doy un mandamiento nuevo: Amaos los unos a los otros como yo os he amado, así os améis unos a otros” (Jn 14:34). Pero antes de dar tal mandamiento, y antes del manifiestarlo plenamente en la cruz, mostró a sus discípulos lo que era el camino sagrado del amor divino, con el lavatorio de los pies.
El evangelista en el Cap.13, antes del lavatorio de los pies, dice: “Antes de la fiesta de la Pascua, Jesús, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo» (Jn 13,1). El amor es creativo y ha dado lugar a un gesto de Jesús amando demasiado: “lavar los pies”. Esto se conmemora litúrgicamente cada Jueves Santo, cuando el celebrante  hace exactamente todos los gestos hechos por el divino maestro: “se levantó de la mesa, se quitó su manto, tomó una toalla, echó el agua y comenzó a lavarles los pies” (cf. Jn 13, 4-5). Estas acciones indican que Jesús se convierte en un esclavo para servir. Así se lleva a cabo una revelación de su kénosis, anonadamiento: el maestro, el grande, es el esclavo, el pequeño (cf. Jn 13:12-17). Francisco no es más grande que su Señor, hizo lo mismo hasta el final.

Texto escrito y traducido del italiano por
FRAY ADELMO VÁSQUEZ DIAZ
JERUSALÉN
Título original: “Il Giovedì Santo negli Scritti di San Francesco”
Puedes descargar el trabajo original en italiano aquí: Giovedi santo negli scritti di san Francesco los derechos son compartidos, puedes utilizarlo libremente, citando previamente al autor. Gracias.

RETIRO VOCACIONAL-CHICLAYO

Retiro Vocacional en Chiclayo

23 y 24 de octubre del 2010

Perspectiva eclesial del

acompañamiento

La llamada de Dios se realiza en la Iglesia, que es la mediación fundamental a través de la cual el llamado recibe la confirmación y una formación acompañada de su vocación. Todo acontecimiento cristiano tiene lugar dentro de la mediación de la Iglesia. En todas las etapas de la vocación la mediación eclesiástica está presente bajo diversas formas: doctrinales, sacramentales, disciplinares. Además, este fenómeno cristiano de la vocación tiene consistencia únicamente en cuanto es algo para la Iglesia, en orden a su edificación y a su desarrollo.

De hecho, el Concilio Vaticano II ha dado esta impostación eclesiológica a la vocación. El estudio que el Concilio ha hecho sobre la Iglesia en la Constitución dogmática Lumen gentium, ha visto en la estructura de la Iglesia encuadrados a los religiosos y a todos los que tienen alguna misión especial dentro del Pueblo de Dios.

Todas las demás mediaciones que tienen lugar en la vocación sagrada: la familia, el colegio, otros ambientes vitales, todos quedan asumidos en la mediación más teológica de la Iglesia. Hasta la mediación de Cristo recibe en la Iglesia su seguridad y su eficacia. Pero la mediación eclesial no enturbia la relación personal del elegido con Dios. «Estamos aquí en el corazón del misterio de la Iglesia y de la mediación de Cristo, es decir, en la presencia de un orden de realidades que escapa a la filosofía de las ideas claras, incapaz de penetrar en las cosas divinas. Un intermediario puramente humano siempre tiene el peligro de esconder o deformar el mensaje. Y aquí radica la desconfianza instintiva. En Cristo y en la Iglesia, es distinto. Dándonos “poder de venir a ser hijos de Dios” (Jn 1,12), nuestro Señor nos ha puesto en relación con su Padre… Lo que Cristo hizo, la Iglesia continúa haciéndolo, o más bien es Cristo quien lo hace por ella, cuando ella nos da el Espíritu Santo». Es Dios quien sigue acompañando a sus llamados a través de la Iglesia.