La pastoral vocacional, desde Dios, es acompañamiento

Veamos primero de dónde brota la pastoral vocacional y cuáles son sus objetivos más generales:
«La pastoral de las vocaciones nace del misterio de la Iglesia y está al servicio de la misma. Por lo tanto, esta pastoral, al mismo tiempo que renueva su fe en la misión redentora de Cristo mediante la Iglesia, se propone servir a la Iglesia a fin de que los “dones jerárquicos y carismáticos” que Dios derrama continuamente en su pueblo encuentren por doquier generosa acogida, no obstante las dificultades que puedan surgir en los llamados y las que se derivanDSCN6429 de las condiciones generales del mundo actual» .
La pastoral vocacional, como mediación de acompañamiento, encuentra su fundamento en el texto bíblico de Jn 1,35-42, llamado por Juan Pablo II el «Evangelio de la vocación» :
«Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. Fijándose en Jesús que pasaba, dice: ‘He ahí el Cordero de Dios’. Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús. Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: ‘¿Qué buscáis?’ Ellos le respondieron: ‘Rabbí -que quiere decir, ‘Maestro’- ¿dónde vives?’ Les respondió: ‘Venid y lo veréis’. Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima.
Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. Éste se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: ‘Hemos encontrado al Mesías’ -que quiere decir, Cristo. Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: ‘Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas’ -que quiere decir, ‘Piedra’».

Las escenas del “venid y lo veréis”, “…y lo llevó a Jesús” son el modelo, la fuerza y el impulso de la pastoral vocacional, cuya misión está destinada a «promover, cuidar el nacimiento, el discernimiento, el acompañamiento y la maduración de las vocaciones» .
A la luz de este ejemplo evangélico, la acción de la pastoral vocacional está llamada a «renovarse continuamente, acogiendo las inspiraciones que arrancan de la fe y de los “signos” que vienen del hombre, para prestar un servicio fiel de mediación entre Dios que llama y los que son llamados» , ayudándoles a «interpretar y recorrer el dinamismo propio de la vocación, su desarrollo gradual y concreto en las fases de buscar a Jesús, seguirlo y permanecer con El» .
Todavía en el plano de la reflexión teológica, la pastoral de las vocaciones debe orientar a la persona llamada para que permanezca en una muy viva relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. «En esta viva relación con Dios está la fuente de la vocación y el secreto de la perseverancia» . También debe «orientar a cada uno de los fieles a descubrir y vivir la propia vocación en la libertad y a realizarla en la caridad» .
Teológicamente, afirma Garrido, el acompañamiento es una «mediación del discernimiento directamente referida a la obediencia de fe a Dios, que en algunos casos se experimenta como mediación misteriosa de paternidad/maternidad espiritual. En cualquier caso es una relación específica de ayuda» .
Dado que nuestro estudio se orienta al acompañamiento de aspirantes a la vida religiosa, conviene ver de qué modo hoy los religiosos realizan la pastoral vocacional, convirtiéndose en mediadores del acompañamiento de Dios. La Exhortación Apostólica de Juan Pablo II, sobre la Vida Consagrada, nos da las siguientes pistas:
«Además de promover la oración por las vocaciones, es urgente esforzarse, mediante el anuncio explícito y una catequesis adecuada, por favorecer en los llamados a la vida consagrada la respuesta libre, pero pronta y generosa, que hace operante la gracia de la vocación» .

Este Documento recuerda que la invitación de Jesús: «Venid y lo veréis» (Jn 1,39) sigue siendo aún hoy la regla de oro de la pastoral vocacional. Los religiosos deben esmerarse por presentar el atractivo de la persona del Señor Jesús y la belleza de la entrega total de sí mismo a la causa del Evangelio. Entonces, de aquí se sigue que «la primera tarea de todos los consagrados y consagradas consiste en proponer valerosamente, con la palabra y con el ejemplo, el ideal del seguimiento de Cristo, alimentando y manteniendo posteriormente en los llamados la respuesta a los impulsos que el Espíritu inspira en su corazón» .
Finalmente, es tan importante este servicio de mediación de la pastoral vocacional que los educadores acompañantes «no se arrepentirán jamás de haber descuidado o relegado a segundo plano otras muchas actividades también buenas y útiles si esto les exigía la fidelidad a su ministerio de colaboradores del Espíritu en la orientación y guía de los llamados» .
Hasta aquí las consideraciones teológicas sobre la pastoral vocacional como mediación del acompañamiento de Dios. Queda aún por mostrar cuál es el proceso específico que sigue esta pastoral de las vocaciones para traducir en la práctica su función mediadora y acompañante. Paz y bien. Bendiciones.

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  1. Paz y bien. Buenos Días.

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  2. miguel dice:

    Buenos días HERMANO

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