La categoría de la fragmentariedad

En primer lugar serán señalados dos fenómenos sociales, relacionados entre ellos: la pérdida del centro, es decir la pérdida de un punto de referencia normativo capaz de unificar la sociedad. La sociedad de hoy se muestra disgregada, dispersa; la crisis de los procesos de socialización, que se manifiesta en la dificultad de operar el proceso de la unificación social sobre la base de los valores dominantes, de los mensajes culturales, etc. Las consecuencias de estos dos fenómenos respecto a la condición juvenil son identificadas al menos en dos niveles:

  1. Como la disminución de una conciencia colectiva y como el surgir de la conciencia del pequeño grupo. Se llega a la afirmación de una radical privatización prevalentemente individualista. Los jóvenes sienten la crisis de la identidad colectiva. Sienten difícilmente de ser un grupo colectivo que produce la propia cultura, que participa eficazmente como grupo en los cambios sociales. Frecuentemente son referibles a los jóvenes de hoy las categorías de “privatización”, “subjetivización”, “atención a la identidad individual”.
  2. La segmentación de la vivencia individual, la cual es generalmente considerada bajo dos aspectos:
  • La fragmentación del “tiempo psíquico”, es decir la disminución de los lazos existentes entre las diversas experiencias distribuidas en el tiempo. Los jóvenes viven un “presentismo”. El pasado lo viven como un peso y no como un valor. Los jóvenes revelan una cierta escasa memoria del pasado, no aman la historia. Al mismo tiempo revelan una escasa capacidad de proyectar el futuro, el cual viene vivido como un problema. Poseen una concepción del futuro muy limitada. Se muestran poco capaces de hacer proyectos a largo plazo. Difícilmente ven la propia vida como un proyecto, tienen miedo de invertir totalmente y definitivamente los propios recursos humanos sobre una sola oportunidad o hipótesis de vida Esto no quiere decir que no haya grandes ideales entre los jóvenes, sino que ellos encuentran difícil el hecho de convertirlos en proyectos realizables y verificables.
  • La fragmentación del cotidiano, que refleja la disgregación de la sociedad misma. Los jóvenes de hoy retiran o separan fácilmente las diversas experiencias, logran separar la religión, la fe de la vida, la moral del comportamiento cotidiano. Difícilmente encuentran una síntesis de diversos valores. La consecuencia de esta fragmentación y la falta de un proyecto unitario es la pérdida de sentido; en cambio la pérdida de valores lleva a las múltiples desviaciones juveniles. Se nota también entre los jóvenes la tendencia a subrayar aquello que los vuelve diferentes de los otros, un cierto exclusivismo.

 

PASTORAL VOCAIONAL FRANCISCANA-LIMA-PERÚ.

Cel: (01) 976 461 992. Fr. Nelson Chanta OFM.

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